Las reglas de oro de una entrevista personal

El fin último de una entrevista personal es la de recabar información a través de la narrativa del discurso que debe ser construido desde la propia perspectiva del entrevistado. Dicho de otro modo, debemos conseguir que el entrevistado nos hable “a su manera” de los temas que nos interesa tratar. ¿Cómo podemos conseguir que esto suceda?

Hay una serie de principios que nos ayudan a conseguir este objetivo:

  1. No formular preguntas. Cuando se formula una pregunta es porque deseamos que nos respondan sobre aquello que hemos preguntado. En una entrevista, lo que buscamos es que el entrevistado nos cuente lo que quiera (siempre que esté relacionado con el tema de interés) de forma libre y desde su propio punto de vista. No se entrevista para obtener respuestas, se entrevista para obtener información. Por lo tanto, las intervenciones del entrevistador deberán comenzar por frases del tipo: hábleme de …, cuénteme sobre …, etc.
  2. Entrar en la lógica del entrevistado. La entrevista personal es una técnica dentro de las metodologías cualitativas y como tal, se emplea cuando queremos entender el comportamiento de las personas, no describirlo, sino entenderlo. Para ello es importante comprender la lógica de nuestro entrevistado por muy lejana que esté de los constructos mentales del investigador.
  3. No tomar postura. Nuestra opinión, creencias y experiencias son irrelevantes. Como investigadores deberemos mantener una postura totalmente neutra ante el tema objeto de estudio, de lo contrario sesgaremos las respuestas de nuestro entrevistado. Las entrevistas no se hacen para que nos digan lo que queremos oír, sino para que nos cuenten lo que quieran.
  4. Dar por válidas todas las aportaciones. A lo largo de la entrevista estaremos recabando información sobre el punto de vista, las opiniones y creencias de nuestro entrevistado con respecto al tema objeto de estudio ¿Qué pasa cuando el entrevistado está totalmente equivocado? Pues que el investigador toma nota del punto de vista del entrevistado, aunque éste sea erróneo. En ningún caso deberá corregir al entrevistado mostrándole lo equivocado que está, si lo hace, el discurso se habrá terminado, el entrevistado dejará de aportar información.
  5. Profundizar siguiendo el hilo de la narración. Cuando queramos entrar en algún aspecto que durante la entrevista todavía no ha surgido y para nosotros es importante, debemos utilizar, en la medida de lo posible, el discurso ya creado por el entrevistado y utilizarlo como hilo conductor para introducir los nuevos temas.
  6. Aplicar la regla 20/80. El 20% del tiempo transcurrido durante la entrevista personal habla el investigador, el 80% del tiempo restante debe hablar el entrevistado.

Una entrevista bien llevada es aquella que nos permite descubrir cosas que jamás nos habríamos imaginado, es aquella que nos permite ver las cosas desde el color del cristal del entrevistado.

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